El viaje es la recompensa

“Sintiéndome mejor” 2013 © Dunas

Fe. Toda situación se calma con la fé, no es así? De la mano con la creencia de que si se trabaja duro en las cosas que importan, se va a ver una mejoría, una diferencia notable.

Fe. Incluso cuando parece que lo hemos visto todo, que conocemos todo. No es así.

Recuerdo las veces que he sentido que lo he dado todo y termino prendiendome fuego a mi misma, agotándome, reduciendome a cenizas. La realidad es que no tiene porqué ser así. No soy finita. No hay un “todo”, no importa cuán vacía, cuán desesperada, lo golpeada que me sienta, siempre puedo levantarme de nuevo, siempre queda algún que no he utilizado aún.

Estos días he pensado sobre lo fácil que es sentir que he dado todo lo posible durante toda mi vida. Lo fácil que es suponer que si algo iba a hacer una diferencia tendría que ya haber sucedido. Pero por otro lado, lo difícil es aprender a ver la diferencia entre la lucha y el aprendizaje, porque nunca ha sido sobre lo difícil que pueda ser enfrentar el reto, sino lo rápido que puedo esquivarlo, y ya no quiero luchar más, es agobiante.

Cuando dejaré de tratar de detener el río? Los ríos siempre encuentran su camino. Si continúo insistiendo, en algún momento la presa se romperá, y yo estaré en peores condiciones que al principio. En  su lugar debo ser gentil, fluir con él, día a día.

No necesito grandes esfuerzos, grandes acciones, porque luego se desvanecen en la nada. Necesito ser constante y sé que eso, eso es más difícil. Más difícil porque no hay grandes ceremonias, ni estrellitas en la frente, porque acabamos penosamente fluyendo hacia adelante, con fe, esperando que estamos haciéndolo esta vez mejor, siendo mejores que antes, nada más.

Fe. La comprensión de que el crecimiento, la mejora, siempre ha sido gradual y casi invisible, sólo observable mirando hacia atrás, al recordar dónde estábamos hace un mes, un año, una década atrás.

Esta no es una lucha. Es una escalada lenta y constante. Necesito entender que en las recaídas no siempre se rueda de nuevo hacia abajo, nunca vamos todo el camino de vuelta a la parte inferior. Todo el trabajo, el esfuerzo cuenta. Voy a seguir para empujar mis límites y sorprenderme a mi misma, y está bien tomarme un momento para agradecer y sentir la alegría de un esfuerzo y trabajo constante.

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