El peor invierno

“Desnuda” J. A. Hernández © Valdanzuelo 1999

El peor invierno se siente en primavera, cuando las flores adornan el paisaje y el sol arropa el despertar, cuando mi alma se hiela, se paraliza, no siente nada.

Con el frío clavado en las venas, no hay ruido alguno entre mis labios. Con gritos ahogados en la garganta, me despierto cegada de melancolía.

El quehacer sin sentido reina mis horas. No hay vacío. Sólo estática y ecos de historias que deseaba contar.

De pie en la dura espina que no duele y adormece.

Palpitando con el zumbido de un instante invernal que florea el cansancio en cada dedo y voluntad.

¿Qué me queda? ¿El ardiente furor veraniego que presume intensos soles al ras del infinito? ¿Una brisa otoñal encajada de misterio que vendrá?

No sé qué odio más. ¿La espera de una terrible tormenta helada que llegará en tres lunas? ¿La ruina de mis huesos en donde todo es pesadumbre?

El peor invierno se siente en primavera, cuando me siento inútil entre los escombros de mi alma.

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