Aniversario

flor
Black and White Flower by Eric Casper ©

En un par de semanas va a ser mi primer aniversario de la salida del hospital y de mi diagnóstico del Trastorno Límite de Personalidad y estoy aterrada. Tan aterrada que me encuentro recostada sobre el sofá, aún en pijama con pantunflas, pateando la mesita de noche y sollozando. Tan aterrada que abrazo a mis padres después de la cena para aguantar el llanto en los hombros de mi madre. Tan aterrada que estoy teniendo problemas para encontrar las palabras correctas y escribir sobre esto. Aterrada.

Porque en el primer aniversario es cuando aprendo que el saber que es lo que me sucede no es el final de la batalla. Que aún estoy enferma. Aún tengo TLP y aún es algo que necesita ser controlado. El primer año es cuando aprendo que hay una diferencia entre darlo todo y dar lo suficiente.

El primer año es el año que aprendo que sí, que tengo un trastorno de personalidad. Sí, algunas cosas son difíciles de manejar. Sí, he sido herida por personas que quiero mucho, pero ellos no me hicieron esto a mí. El primer año es cuando aprendo que no importa lo mucho que las otras personas hagan, el hecho de que estoy enferma no es culpa de nadie y tengo que dejar de culpar.

Este año finalmente aprendo que si voy a estar mejor tengo que lamentar la perdida de la normalidad. Tengo que dejar ir la idea de que si puedo estar sobria, sin cortes, sin atracones, ni vómitos todo va a estar bien. Aprender que tengo que controlar mi medicación, ir a terapia, ejercitarme todos los días, tener un sueño regular y escribir diario. Al igual que las demás, todas estas cosas no son opciones para mí. Es justo lo que tengo que hacer si quiero estar bien. Y quiero estar bien.

Si voy a hacer eso, algunas cosas tienen que cambiar. Tengo que admitir que he estado aislándome con el fin de evitar descubrir quien soy realmente sin todas las conductas autodestructivas e impulsivas. Que yo me he alejado de muchas personas convirtiendo al aislamiento en mi característica definitoria, para que yo no tenga que averiguar quién soy realmente. Lo que yo quiero ser. Voy a tener que admitir que he estado usando la comida, el cine, y el sueño  para calmarme en la forma que los cortes, las compras y el alcohol solían hacerlo.

Me siento como si apenas estuviera logrando pasar este año. Siento que voy a estallar en cualquier momento, porque aún sigo vomitando, aún me dan ganas de cortarme, aún la depresión se aferra fuerte y tengo problemas para relacionarme. Pero también sé que darme cuenta de lo que tengo que hacer es la mitad de la batalla. Entonces en el siguiente año voy a darme espacio para saber quién soy yo como persona. Darme el espacio para manejar mi enfermedad efectivamente. El espacio para dejar de culparme por lo que ha pasado antes. El espacio para dejar de confundir mis defectos de caracter con los síntomas de mi TLP.

Porque cuando llegue a mi segundo año, quiero saber lo que he ganado. Quiero saber que soy más fuerte. Quiero saber que lo hice diferente.

2 Comments

  1. Aunque no lo creas te comprendo perfectamente. Solo puedo decirte que ánimo, que confíes en ti misma ya que el conocimiento de lo que te pasa te hará más fuerte y dará más seguridad. Rodéate de la gente que de verdad te quiere y te apoya y poco a poco todo irá bien. Un saludo y aquí tienes una “mano amiga” a la que puedes recurrir si lo consideras.

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