Algo nuevo

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“Refugio” by FotoCueto

Mi nueva terapeuta me dió tarea. Me pidió que notara cuando esté siendo provocada por mis pensamientos, que a su vez están tratando de alejarme de mí, del aquí y ahora.  “Todo lo que tienes que hacer es reconocer que el noventa por ciento es por una vieja herida. No tienes que hacer nada más. Sólo reconoce que estás reaccionando a una situación que ya no está,” dijo ella. Su voz es calmante, pero firme. Puedo imaginarmela en una sala de conferencias con cientos de estudiantes asintiendo con la cabeza y tomando notas en sus cuadernos. Ella me dijo, “es facil dejarse arrastrar por eso. Pensamiento, emoción y conducta. Es una reacción instantanea. Pero podemos empezar a reconocerlo por lo que es y entonces podemos trabajar para cambiarlo.”

Asiento con la cabeza. Al principio porque estoy intimidada por ella y quiero ser agradable, pero después porque sé que tiene razón. Puedo sentirme abriéndome a ella. Una flor desplegando sus pétalos. Despacio al principio, y después todas de una vez. “Yo puedo hacer eso. Yo puedo hacer eso,” le digo. El dulce suspiro de realizar cosas que no he probado hasta ahora.

Ella mira sobre la pantalla de su computadora y dice, “Tú sabes, no son sólo los grandes traumas que nos forman. A veces es sólo un incesante goteo. Funciona en todo lo que haces, realmente se arraiga dentro de ti. Y no importa que tan segura te sientas más adelante, o que tan diferente sea tu entorno, siempre estarás esperando el goteo.”

Mi respiración se detiene, es el momento previo a dejar escapar un estremecimiento lento. Dejo salir una sonrisa porque es la única cosa que tiene sentido. “Sí, lo estoy.”

Camino a casa repito una linea del poema de Shane Koyczan una y otra vez. “Si tú crees con absoluta honestidad que estás haciendo todo lo que puedes, haz más.”

Es fácil pensar que estoy haciendo todo lo que puedo con las herramientas que tengo.  Es fácil asumir que estoy en mi límite. Lo juro, siento la tensión por el esfuerzo, el borde del colapso. Pero me pregunto si estoy hecha de un material más fuerte de lo que creo.

Por la noche me encuentro acurrucada en la cama, mis rodillas en mi pecho y las cobijas cubriendo mi cuerpo. “No puedo hacer esto” susurro al aire, la oscuridad captura mi respiración. Pero es sólo un pensamiento, no un hecho. Es la reacción automática por estar siendo desafiada,  por estar sintiendo un tirón en mis habilidades más fuerte de lo que creo podré soportar. Pero soy capaz de lidiar con él. De tomar un respiro y reconocer que no estoy amenazada en la manera que creo.

Temprano me visto con mi ropa deportiva y me adentro a los últimos destellos de oscuridad de la noche anterior. Un paso y luego otro en dirección a la clase de yoga. Mi mente finalmente entra en un ritmo. Y en lugar de someterme, en lugar de decirme que esto es demasiado difícil y que no lo voy a lograr, todo lo que digo es, “Haz más. Haz más.”

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