Mía

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“Facades” 80’s by Bill Cunningham

Algunas cosas son verdad sólo porque tu crees que lo son. Algunas cosas son verdad, las creeas o no. Una de mis verdades es que soy bulímica. No importa que comida sea, si tiene posibilidad de abuso, abusaré de ella. Intento decirme que es sólo comida. Desde que he estado en terapia lo tengo claro, cuando como por impulso no es sólo comida.

Es tan obvio algunas veces. Claro que no debo comerme una caja entera de chocolates de un sólo bocado, pero se vuelve más divertido y más divertido cuanto más socialmente aceptable es el banquete. Alimentos botaneros están fuera de mi dieta. Cada vez que veo a mi terapeuta, me dice que el problema no es la comida sino la impulsividad y mi desestabilidad emocional, características de mi trastorno límite de personalidad. No puedo tomar sólo una taza de café porque pronto estaré bebiendo café todo el día, empujando mi ansiedad a través del techo, mientras que mi sueño cae hasta el fondo.

La respuesta no está en retirarme ciertos alimentos, sino en el trabajo personal. No puedo comer un paquete de frituras porque pronto estaré comiendome más paquetes. Y olvídate del alcohol. No hay tal cosa como la moderación cuando se trata de alimentos conmigo. Es un switch de encendido y apagado.

Es sólo otro rasgo de mi trastorno de personalidad que tengo que aprender a tratar. Pero el primer paso para lograrlo es reconocerlo como tal y no un error de caracter. Que no significa que estoy fundamentalmente rota o que algo anda mal conmigo. Moderación es sólo algo que no puedo tener cuando viene la impulsividad y está bien.

Es por eso que en Al Anon se dice que somos impotentes, supongo. Dejé de ir al grupo hace tiempo precisamente porque opdio esa parte. Yo no quiero ser impotente, quiero ser poderosa. Vibrante. Quiero sentir que puedo hacer cualquier cosa. No impotente. Impotente se siente débil. Pero a lo mejor no tiene porque ser así. Tal vés sea liberador.

Tal vés admitiendo que soy impotente sobre las emociones que desatan la impulsividad puedo dejar de tratar de sentir algo que no. Puedo dejar de tantear la tierra de la bulimia y finalmente alejarme.

 

3 Comments

  1. Ánimo. Yo también tuve bulimia. Sigo demasiado pendiente de mi cuerpo en general, pero ya no vomito. Una vez entré al mar, en una calita que estaba totalmente aislada. Estaba él desnudo para mí y yo desnuda para él. Pero cuando metí la cabeza empecé a sentir un escozor terrible en la garganta, peor que cualquiera de los cortes que he podido hacerme en mis crisis. Desde entonces dejé de purgar. Tengo otras manías, pero esto es pasito a pasito, ya sabes… Un beso grande desde el otro lado del charco

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