Miedos

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Puede parecer un chiste para algunos, pero el miedo de pedorrearse mantiene alejadas a las personas para tomar clases de yoga. Lo sé porque me lo han dicho. Miedo a soltar un gas, a no realizar una asana correctamente, a no vestirse de la manera correcta, no estar en la mejor forma física, no saber suficiente, cometer un error. ¡Hay muchas cosas por las que preocuparse!

Bien, de hecho no. No hay nada de que preocuparse.

¿Qué es lo peor que puede suceder? He estado en clases en donde un gas se le ha escapado a alguien. Nadie se ha reído. Nadie ha sabido quien tuvo el “accidente” porque todos estábamos enfocados en nosotros mismos y tal vés suprimiendo nuestros propios gases. ¿Lo ves? Ahí está el secreto que nos salva de desperdiciar nuestra energía en preocuparnos. Nadie se preocupa por ti. Bueno, si lo hacen, pero no de la manera que los distraería de centrarse en su objetivo principal -ellos mismos. Todos saben que con los estiramientos y las torsiones los gases pueden salir y que algún día ellos pueden ser los que suelten un gas sobre el tapete de yoga, si es que no les ha sucedido aún.

Entonces, si soltar un gas no es lo peor que puede pasar, ¿qué es lo que sigue en la lista de las preocupaciones? ¿qué tal si no puedes hacer una postura que todos los demás sí? Puede ser difícil convencer a tu ego, pero ¡realmente a nadie le interesa! ¡y a ti tampoco debería! Yoga no es una competencia. Hay diversas posturas, algunas son absolutamente más simples que otras y no las puedo hacer. Urdhva Dhanurasana (la rueda) es una de ellas. Cuando toca esa postura en la clase, simplemente la intento y trabajo en ella. He aprendido de una mala manera que forzarme para lograr una postura provoca lesiones y no pienso volver a cometer ese error otra vez. Trata de enfocarte en lo que puedes hacer en lugar de lo que no. Porque no hay una persona en el mundo que pueda hacer todo perfecto.

Lo siguiente en la lista es la estética. “No tengo ropa de yoga bonita” “Soy demasiado gordo (a). Iré cuando baje un poco de peso.” Lo he escuchado todo. Dejame decirte, si estás yendo a un estudio de yoga que te hace sentir mal sobre ti mismo, no regreses. Encuentra un lugar que te guste. Un lugar en el que tengas la seguridad de ir con ropa olgada y vieja, si eso es lo que gustas vestir. Un lugar en el que sientas la comodidad de ser tú. Yoga es para todos. Para todos. Así que deja tus reservas en la puerta y muéstrate como eres. Poco a poco ve disfrutando de esa gracia en todos los aspectos de tu vida. Es cuestión de práctica.

Y si sueltas un gas, sólo recuerda que alguien más en la clase o por ahí se encuentra reteniendo sus propios gases y tal vés está celoso (a) de tu alivio.

 

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