Gracias

A lo largo de mi vida ha aprendido que las experiencias no se presentan de una forma pura, ni pertenecen cien por ciento a una sola naturaleza, basta imaginarse llegando a nuestras vidas a una nueva persona con una etiqueta en la frente en la que se pueda leer “‘Lección I: Cómo amar y no depender” si así fuera… ¡que aburrido!
Afortunadamente la caprichosa realidad no se acata a mis deseos personales, ella juega con mis pleitesías y me va enseñando que la perfección es un anhelo venenoso que me arrebata la capacidad de agradecer lo que tengo y de entender que no siempre lo que quiero es lo que se necesito. Es por eso que hoy aquí escribo lo agradecida que estoy con los Dioses por la vida que tan generosamente me ha dado la oportunidad de experimentar. Una vida acunada en mi familia que si bien no es perfecta, me ha brindado apoyos incondicionales cuando más he necesitado de ellos, gracias.
Mi mamá es caricia cálida, ejemplo de perseverancia, amor y ternura, de ella he aprendido que el esfuerzo constante brinda los frutos que aportan ése toque dulce y cómodo a la vida, con ella aprendo que de vez en cuando no pasa nada si callo, es un valioso regalo también el saber escuchar… la amo. Mi papá es el ave fénix mutable de mi vida ejemplo de cambio constante, sabiduría y experiencia, es humano, es mi padre y lo amo. Erandi es la curiosidad constante, la juguetona que me recuerda y ¿por qué no decirlo? Me orilla a salir del hielo con la importancia de expresar el amor a través de los mimos y las palabras que tanto trabajo me cuestan, ella es afecto, ejemplo de logros conquistados, enseñanza, anhelos viajeros y mi hermana, la amo.
Ellos siempre serán mi familia, un nido que ve crecer y crece, se fortalece, un nido impuro que me permite estar de pie, de cuclillas, sentada y recostada para cambiar la perspectiva de vez en cuando, un hogar que camina y permite respirar, un lugar que escucha, que habla, que hiere y cura, una familia única, mi familia… La amo.
Caprichosa e indomable existencia, gracias por aún correr en este cuerpo que ha dejado de ser toda alma para comenzar a ser carne que siente, oye, ve, saborea, perdona, huele, agradece, valora, disfruta, se equivoca y rectifica, vida que muere, vida que comienza. Vida, se que muchas veces te he dado por sentada, no te tengo comprada ni con garantía, eres lo que me está sucediendo hoy, eres por lo que he llegado a ser, eres lo que quiero y por lo que caminaré. Una vez alguien me dijo “Shareny, si tienes que darle la vuelta al mundo para saber de que tamaño es el horizonte, hazlo” y hoy he decido confiar en esas palabras porque, por ahora, para mí son mi mayor inspiración.

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