Sin-Verguenza

Las autolesiones constituyen una droga de primera.

Y antes de promover la volatilización de las mentes más morbosas, debo decir que son una experiencia motivada por diversos, complicados, complejísimos y personales procesos. En mi caso, las conocí cuando todo en mi vida dolía, me pareció una buena idea intentarlo, de hecho me han acompañado desde entonces, pero empeoró al salir del hospital psiquiátrico.

¿Pueden imaginarlo? ¿Qué una chica introvertida recién diagnosticada con distintos padecimientos, (que a estas alturas me parecen más cascabeles colgando sobre mí para sonar cada que me muevo bruscamente para finalmente volverme loca), que al salir del hospital tras mi internamiento voluntario, esto significó inicialmente un cheque en blanco para el caos orillándome descontroladamente a perderme en toda clase de abuso por mi falta de autocontrol, pueda decir que las autolesiones la ayudaron a sobrevivir?

Aunque parezca contradictorio así fue, me brindaron por mucho tiempo el subidón de endorfinas suficientes para continuar una hora, un momento, tan sólo un día más, ¡y de manera inmediata! Sin terapia, sin testigos, ni cómplices más que la cuchilla, el cuarto de baño y yo, sin efectos secundarios negativos (afortunadamente para mí cuando lo hice bien).

Buenos amigos que acudían a mí prácticamente cuando lo deseara, la vía de escape ideal que hubiera sido perfecta sin la rabia visceral de autodesprecio que la motivaba y el acto obvio del daño. Fuera de eso las auto lesiones son una fuente infinita de alivio y expresión de odio hacia uno mismo y el mundo, personalmente recuerdo pensar y sentir que era maravilloso poder gritarle al mundo el dolor que vivía sin hacerlo en voz alta. Fantástico, sublime, pero me estaba llevando a mi misma en el proceso.

Cada vez era más profundo el corte, los motivos eran distintos, pero el dolor era el mismo, por eso para mí, querer detener las auto lesiones y considerarlas algo malo, es una batalla que perdí mil veces, tan sólo la culpa era el motor principal que echaba a andar los engranes.

Inclusive las charlas bienintencionadas de amigos y familiares eran inútiles ante tremenda recompensa que obtenía de las cuchillas y navajas escondidas en mi habitación. Lo único que lograban y logran al día de hoy es encadenar mi historia al yugo de su incomprensión, porque las auto lesiones no son un reflejo exacto de ideación suicida ni de significar una amenaza para los demás, eso son sólo un puñado de prejuicios tratando de explicar la realidad lacerante de un gran número de vidas al que ya no me siento avergonzada de pertenecer.

Pero recientemente encontré un remedio, una herramienta tecnológica que se ha vuelto mi aliada para enfrentar la raíz del iceberg que son las auto lesiones y mi mayor dolor de cabeza… las emociones negativas. Se llama “Calm Harm” y es una aplicación móvil que se puede descargar en la tablet y el celular, que no únicamente ha sido un salvavidas para mí cuando la impulsividad golpea tan fuerte que no me queda más que cerrar los ojos con la ilusión de que desaparezca al abrirlos, sino también cuando la ansiedad me agobia hasta el límite de la cordura.

Hace un par de semanas, en un episodio de impulsividad motivado por sentirme una gran mierda tras romper con mi pareja y enterarme de su constante asecho, me encontré con esta herramienta por una casualidad y me ayudó a continuar limpia de cortes. Calm Harm es una aplicación británica diseñada para ayudar a personas de todas las edades a lidiar con las autolesiones que yo llamo “my bloody friend”.

Funciona a través de sugerencias, un temporizador y comentarios sobre cómo manejar la urgencia de manera, sana y segura, sin el aplazamiento sucio y cotidiano del desmoronamiento que aterra, sí, pero siempre necesario hecho de sentir. Es una herramienta que básicamente cualquier persona puede utilizar inclusive para manejar el estrés, pero en especial está enfocada para alguien que batalle continuamente con las autolesiones, la impulsividad y el poco control de las emociones.

La aplicación ofrece cuatro tipos de actividades para surfear la urgencia de autolesionarte como si estuvieras en una tabla de surf: Relajación, Distracción, Expresión y Liberación, además de la opción aleatoria y ejercicios de respiración. Un ejemplo es nombrar todas las canciones que conozcas que empiecen con la letra A, o apretar cubos de hielo con las manos, actos sencillos pero sumamente retadores para toda persona que ya no encuentra otra manera de seguir sin quemar, mutilar o dañar su integridad física.

Si te interesa puedes descargarla directamente de Play Store o App Store, es gratuita y puede significar la diferencia en el camino de tu recuperación o de alguien que amas.

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