Mi verdad incómoda

Untitled

¿Qué ocurrió después?, la vida. Justo cuando empezaba a sentirme cómoda con el desdén de la falta de cordura. Pero ¿de qué habla?, se estarán preguntando si es que les importa un bledo lo que una persona como yo tiene que decir. Todo marchaba de manera regular, con reproches autodestructivos, enganches emocionales poco sanos, una baja ingesta de alimentos saludables y excesivas horas de sueño, nada grave en realidad, cuando comencé a recordar. El momento y el lugar de ese instante se desvaneció ante mi necia memoria, en cambio una joven e inexperta versión de mi ser se apropió de los olores, sabores, ascos y delicias de mi presente. Estaba menos escuálida, menos pálida, menos amargada, bah, menos todo. Esa persona ante mis ojos estaba abrazando un suéter que ya no existe, era de mi padre, justo como todas las cosas que solía tomar de su armario, no recuerdo el color y honestamente no importa, lo valioso es el cómo, como lo sostenía entre mis brazos como un pequeño tesoro y cómo me hacía sentir, lo llevaba puesto con orgullo uno, dos y hasta tres días seguidos sobe mi propia ropa, siempre iba de aquí a allá, entraba y salía de casa con él, papá no lo entendía, inclusive se enojaba por mi poca educación al tomar sus cosas sin pedirlas previamente prestadas. Al ver de nuevo esa diminuta figura vistiendo el sueter de un viejo, mi corazón se desarmó, no ocultaba más aquel secreto, amaba lucir las prendas de un hombre, me sentía como uno, en mi pequeño mundo infantil, lo era. Hace tres días esa verdad se reveló ante mí sin un esbozo de verguanza, después de tanto tiempo lo sabía, era diferente, soy diferente, diferente al resto pero no a mí, todo lo que me había venido atormentando desde hace un par de meses tomó forma, la confusión como densa nuebla comenzaba a dispersarse, ¿acaso estaba tan contrariada al grado de no saber más quien era?, ¿en mi cuerpo se escondía un ente extraño que quería despojarme de mi identidad?, no, siempre m he sentido así, más allá que un nombre, que un rol y un millón de nervios, se trata de mí. No soy una mujer, tampoco un hombre, estoy en la linea que abraza ambos opuestos y no está mal. No puedo llegar a una conclusión, aun en este momento no puedo cumplir con lo que mis padres llamarían una definición, “¿o eres o no eres?”, me preguntarían casi como una inquisición, lo sé porque los he escuchado antes, pero no me importa, no tengo miedo a ellos, tengo miedo de mí, del lugar al que este descubrimiento podría llevarme, no es algo nuevo, más bien es un despertar que me hace sentir más cerca de mi, si es que eso tiene sentido. Quizá si me muestro al desnudo y con los ojos cerrados ante mis propias sensaciones, los prejuicios que se esconden tras esta confesión, solo puedan esperar la verdad. Cuanto pueda hacer es darme por primera vez la oportunidad de sacar esto que por tanto tiempo permaneció oculto, es probable que en esta ocasión, la fantasía me juegue un truco barato para olvidarme de mi verdad, más que del hecho de haber estado viviendo con una persona que no conozco y no me representa del todo. De antemano me disculpo por el peso que he colocado en los hombros de algunos, lo he meditado y aun así , he decidido no guardarlo con recelo ni un minuto más, si hay una parte que los haga incomodar, tendrán que hacer lo suyo para buscar su propia verdad, porque les aseguro que es el mejor camino para dejar de señalar, por otro lado, también podrán echar a la papelera lo que he dicho y continuar con sus vidas, naturalmente se podrán olvidar de todo esto. Hasta este momento me encuentro sumergida en mis pensamientos, por primera vez sin hallarme perdida, este deber que nos han obsequiado a todos para ser cumplido a toda costa es mierda pura, con un pequeño diamante dentro, que si uno mira fijo, a través y por un largo tiempo, puede hallar para después portar con falsa presunción y desdén por un periodo hasta que la muerte nos encuentre y reclame como suyos, porque, al final fue puesto ahí para ser encontrado, ¿díganme de qué sirve si al final nos vamos únicamente con nuestros marchitos cuerpos?, ¿no valdría acaso un poco más, ser auténticos con la gema, carbón, cristal o lo que sea que hagamos de nosotros?, basta de falsa seguridad, por pequeña o grande que sea la verdad de un ser, merece ser defendida con dignidad, así el único cargo que puedo levantar contra mí, es haber vivido con miedo todos estos meses, un tiempo irreparable y que no volverá. Ahora no puedo perder aun más juzgándome, ni juzgando a los que me juzgarán o han juzgado a personas como yo por el simple hecho de ser diferentes, porque cuando uno esta ocupado viviendo su propia vida, no hay tiempo ni espacio para quien no pueda entender, porque si el espíritu de lo sagrado mora en alguna parte es en el amor, el respeto y la comprensión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s