Ha vuelto.

¿Qué es lo que me ha mantenido con vida todos estos años?, sin duda el amor de mis seres queridos, la esperanza de un mundo interior tranquilo, en paz y la pasión por las cosas que al hacerlas aletean en mi pecho como miles de murcielagos inquietos al percibir el dulce aroma de la fruta. Pero vivir con depresión hace todo más dificil de lo ordinario, te vuelve un eco sin voz propia que resuena en las paredes de un vaso de cristal que al final indudablemente termina por romperse al igual que tu cordura. Se que todos tenemos un reto, un desafío que hace a la vida borbotear intensamente, pero la depresión no es uno de ellos. Esta hija de puta lo único que hace es privarte de todo aquello que dia a dia te mantiene motivado, secuestra tu capacidad de amar y sentirte amado. Un beso de mamá, un saludo de tu hermana, una bienvenida estrepitosamente juguetona de tu perro, y la cena preparada por papá como gesto del amor y cariño que sienten por ti.

La semana pasada vi a mi psiquiatra y después de que me evaluara con una serie de preguntas que te enfrentan a una verdad dolorosa, llegó a la conclusión de que otra vez estoy en depresión, “hija de puta” pensé, ¿cómo fue que pasó?. Desde hace unas semanas no estoy bien, es cierto, pero como desesperada me aferré a lo imposible para no volver a caer en su espiral de locura. Retomé la yoga, busqué a mis amigos, dibuje, fluí con mis emociones hasta hacer lo imposible para no dejar ni un segundo de sentirlas, seguí al pie de la letra mi tratamiento médico, arreglé mi cuarto, me abrí a la gente y ¿para qué?, “para nada”, dos palabras que a la fecha no dejan de girar a mi alrededor, no hay belleza, ni calidez, ni un sentido para seguir adelante.

Se que ya he estado aquí antes y que he salido victoriosa, pero simplemente el volver a este punto me hace odiar todo a mi alrededor y a mí misma. Ver gente sonreir y pasarla bien, disfrutando de lo bello que se que está afuera me hace desear estar muerta. La vida, la naturaleza, la sonrisa de un niño pequeño me matan de dolor. No puedo seguir adelante, no. Todo ha perdido su sabor y su brillo. Estoy cansada todo el dia. La comida sabe a nada. Lo bello ha dejado de serlo. Mi mundo está en ruinas y no puedo hacer nada para recuperarlo.

2 Comments

  1. Me siento super reflejada con eso que escribis,y a pesar de no conocerte me duele que te sientas asi porque se lo horrible que es.
    Solo queda pensar que si ya conseguiste sacarte eso de encima( al menos por un tiempo) vas a poder volver a hacerlo. Algunas personas estamos condenadas a vivir en una montaña rusa… hay que aprender a valorar los momentos buenos y saber llevar lo mejor posible las bajas,consolandonos con la idea de que vamos a volver a estar bien. Por lo menos eso me sirve a mi.Costó mucho no sentir que me ahogaba y no desesperarme pensando que habia perdido todo progreso… pero bueno,cada golpe ayuda a crecer.
    Quizá todavia te falta que mantengas esa rutina sana un tiempo mas. No dejes de pedir ayuda y hacer tus cosas, la hija de puta esta puede desaparecer cuando menos lo esperes.
    Mucha fuerza!!!!

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    1. Muchas gracias. Sí, Afortunadamente pude detener un poco la caída estrepitosa que me estaba aconteciendo, entre terapia y un ajuste de medicamento, aún tengo problemas para volver a dormir bien pero todo con tiempo. Un abrazo nena, igualmente ¡mucha fuerza! ♡♡♡

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