Amar

Gracias a eventos recientes me he dado a la tarea de reflexionar acerca de lo que es y no es el amor para mi. Disponiéndome a responder esa pregunta como el anhelo de plenitud para el ser. A diferencia del respeto, no es algo que tenga que ver con el otro. En primer lugar me tengo que amar a mí, porque si yo no me amo a mí, nadie me va a amar. El amor es incondicional, una experiencia siempre positiva, en cambio si no es así, me estoy confundiendo, lo estoy confundiendo con otra cosa. Porque el amor es la más alta experiencia emocional, la más alta capacidad de mi funcionalidad para
vincularme con algo o con alguien más, pero no debo de perder de vista que es una experiencia individual. A diferencia de lo que muchos piensan, en el amor se enriquece
el que ama, más no el que es amado. A lo largo de los años he aprendido que me puede amar todo el planeta, pero si yo no me amo a mí, voy a sufrir profundamente. No importa si me ama mi pareja, mis padres, mi familia, no importa s si me aman mis perros, mis amigos. Si yo no me amo a mí, voy a sufrir. Por lo tanto para elevar la calidad de vida de mis seres queridos necesito amor, empezando por generar la experiencia amorosa hacia mí, y yo así generar la experiencia amorosa hacia ellos, no al revés. Amarme por lo que soy, no por lo que hago. Amarlos por lo que son, no por lo que hacen. “Oye es que yo amo a mi pareja pero no lo soporto cuando…” Eso no es amor. El amor es el único buen motivo para formar, hacer, deshacer, caminar, detenerse, empezar, terminar. Cualquier otro motivo es patético y riesgoso. Buscar algo por estatus o miedo, no es una buena razón. Si se tiene una duda emocional respecto a lo que hacer o con quien estar, no hay que hacerlo, al menos por el momento, al menos no hasta que no logremos sacar
de nuestro interior esa certeza, ese deseo amoroso. Una pregunta que me ha ayudado a saber si lo que siento es amor es cuestionarme acerca de lo qué llevo por dentro. Cuando siento una certeza, una convicción por algo a pesar de las dudas racionales de los retos que puede implicar ese anhelo, por ejemplo tener un hijo… dónde lo voy a inscribir para estudiar, de dónde voy a adquirir los fondos para garantizar su bienestar. Pero si a pesar de esos miedos me sigue ilusionando tenerlo, amarlo, educarlo, eso es lo que se llama amor. En cambio si no hay un deseo amoroso por compartir todo lo que soy, todo esfuerzo será simplemente un humo aventado al aire. ¿Porque a quién queremos presumirle qué?. ¿Quiero obsequiarle un regalo a mi pareja para que lo presuma con sus amigos, o quiero hacerlo por que
me nace del corazón ese gesto?. ¿Quiero tener un hijo para que mi familia vea que cumplo con el rol de lo que se espera de una pareja o porque es mi anhelo de corazón convertirme en madre?. ¿Qué le tengo que ofrecer a los demás? Lo que soy yo y nada más. No hay por que tenerle miedo a a equivocación, porque desde la perspectiva de los demás, siempre nos vamos a equivocar. Sin embargo hay que educar con amor, dar con amor, crecer con amor. Al final eso es lo único que podemos controlar. Lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos. Si estamos amando para no equivocarnos y ser perfectos, es terrible. Amar y respetar siempre va a ser la clave.

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