La amistad perdura, pero no condiciona

Eventos recientes me han hecho reflexionar acerca de la amistad, su poder y su definición. Años atrás pasé por una crisis que definió lo que para mí es y no una amistad. Cuando somos niños, jóvenes adolescentes nuestras amistades son relaciones frecuentes, en las que nos vemos casi diario, al salir de la escuela, al terminar la tarea. Pero al crecer estás condiciones cambian, nos mudamos de cuidad, conseguimos trabajo, nos casamos, nos mudamos, etc. Es normal y muy necesario pasar por un periodo de duelo, para alcanzar a entender que la vida se transforma, y que nuestros amigos no dejarán de serlo solo por este cambio. Hacer berrinche y vivir caprichos por que nuestros amigos ya no nos ven con la misma frecuencia de antes es normal en edades de 10 a 20 años, pero en la vida adulta es un signo de inmadurez. Cómo lo dije antes, efectivamente la amistad perdura a través de los años, pero no condiciona. No se puede y no se debe de poner al mismo nivel que los otros tipos de relaciones, tanto amorosas, familiares, cómo laborales. Cada una es diferente. Hace unos días escuché: “Tu pareja puede no estar mañana, tus amigos siempre lo estarán”. ¿Qué es eso? Para mí es manipulación, un chantaje a través del miedo. Una relación no se define por derechos de antigüedad. Somos personas. No un pedazo de terreno que pertenece al perro que lo orinó primero. Personas con diferentes gustos, criterios, prioridades y necesidades. Un día puedo ser la mayor prioridad de mi mejor amiga y al día siguiente su pareja. Y eso no quiere decir que no me ame o que ya no sea mi mejor amiga. Puedo dejar de verla durante meses y aún así saber que nuestra amistad vive. Si dejo de ser su prioridad la respeto y la amo. No voy a reclamarle ni decirle que los amigos son primero, porque esa decisión la toma ella. Y yo a ella la amo y la respeto. Me alegro de que su vida esté cambiando. Que ella esté creciendo. Le hago saber que siempre estaré para ella. Y punto. La amistad perdura, más no condiciona. La amistad es de dos, la que yo tenga con esa persona y la que esa persona tenga conmigo.si me interesa la voy a cultivar, hablando y viéndonos cuando ambas personas podamos y queramos. No pasa nada si un dia, dos o semanas enteras no quiera verme. Ella tendrá sus motivos, al igual que yo los míos. Parte de tener una amistad es entender al otro, apoyarlo y ceder en ciertos aspectos. No solo se debe hacer lo que yo quiero. Porque ahí es donde comenzamos a condicionar la relación y deja de ser auténtica. Al menos eso es lo que yo pienso de mis amigos, son las bases en las que yo quiero construir mis amistades. Para mí, los amigos son compañeros de viaje que nos ayudan a avanzar por el camino de una vida más feliz y plena. No todos estarán en todo el camino, algunos se quedarán atrás en algún punto, lo entiendo y respeto. Así me ha pasado y seguirá pasando. Todos seguimos sendas diferentes en la vida, pero, da igual dónde y hacia dónde vayamos, ya que siempre llevamos una pequeña parte del otro dentro de nosotros. Ninguna amistad verdadera puede ser destruida por nada ni nadie, y eso incluye a las parejas, a no ser que ésta no sea realmente de verdad. La amistad, al igual las relaciones de pareja, son quizás la forma más perfecta del amor. A diferencia de las relaciones familiares, ya que con éstas, el vínculo se elige, no se hereda. Pero no hay porque competir. Es por eso que renuncio a cualquier tipo de competencia. Tanto con los amigos de mi pareja y las parejas de mis amigos. No es sano. Quiero que mis amistades se preocupen sinceramente por mi, y que no aparezca solamente cuando me necesiten o cuando no tengan algo mejor que hacer. Por eso mismo estoy al tanto de lo que les ocurre y no espero a que ellos me busquen para hacerme presente. A las amistades genuinas que tengo les interesa saber sobre mi y son las primeras en llegar cuando paso por un problema grave. La preocupación que sienten por mi es desinteresada. Simplemente me quieren y quieren que esté bien todo el tiempo, aunque no sea con ellas. Yo siempre tengo la certeza de que ese amigo o amiga está ahí. La amistad supone una aceptación mutua. Mis amigos de verdad no quieren cambiarme, ni están en función de criticarme o cuestionar mi vida. Saben que tengo defectos, pero no les interesa señalármelos. Y si lo hacen, se que es con la intención de que sufra menos y no de que me convierta en otra persona que no soy. Quiero amigos que me acepten y a los cambios en mi vida, aunque transforme nuestras dinámicas.. Las amistades que yo quiero, quiero que me impulsen a crecer, a evolucionar, que funcionen como ese motor que a veces, tanto necesito pero también como esa escucha que me haga sentir comprendida y valorada. Quiero que tenga límites y que no actúen bajo el manto de la complacencia, sino de aquel que se distingue por el equilibrio y del bien de quienes la conformamos. Quiero ser una mejor amiga. Quiero tener mejores amistades.

“No camines detrás de mí, puedo no guiarte. No andes delante de mi, puedo no seguirte. Simplemente camina a mi lado y sé mi amigo.”